16 de Marzo de 2021 (Estoy apagado)

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Hice una promesa a Helios y Hécate, y como en un cuento tradicional y cruel no la estoy cumpliendo, por eso mi novia pierde dinero, el banco me roba y mi cerebro se licua y es incapaz de expresar todo su poder. Escucho música mientras escribo esto, lo cual me impide escribir bien, soy consciente y sigo igual. Una pulsión autodestructiva, casi literalmente un invasor externo (1), me sabotea.

Me doy una vuelta con Arturo, compro dos kig de trigo en Mahoya y hablamos de su curro, quizás haga ánimo y entre en Aplica, parece que se gana buena pasta y que es un trabajo de fuerza (2) que le vendrá bien a mis músculos. Pienso en si es muy tarde 29 años para doctorarme, también pienso en dónde mis ventajas comparativas (alta imaginación y leer mucho) puede llevarme más allá de las barreras clásicas de la academia. No sé, tío, en todo caso a ver si expresarme aquí y soltar la basura me sirve como catalizador de fuerzas tifónicas, de beats intensos que suben y bajan. Os lo confieso, estoy dormido, no es una metáfora, me siento en un estado de alerta mínimo, dejando mi vida vagar, no exprimiendo todo el maná, esa chispa divina de origen que vuelve los cuerpos transparentes y hacen que las gotas de rocío brillen al contacto con la luz y en la cópula con el Iris. Eso implicará luchar, convertir la vida en una guerra a muerte, con sus violaciones y descansos del guerrero, cual caudillo celta bañaré mi cuerpo en el caldero frío para apagar la furia criminal que lo destroza todo.

La furia es importante porque llevo muchos años siendo un mierdas, mi cortesía, educación y transparencia son reacciones automáticas derivadas de ese estado periférico en la jerarquía macaca, me cago en los muertos de toda esa puta y cornuda gente. Aquí hago un juramento, sagrado, como en el libro de Enoc, y conspiro para asaltar los cielos y yacer con las hijas de los hombres, eso se concreta no sólo en dejar que los cannabinoides invadan mi cuerpo, y en bailar, hasta el frenesí en honor a Dionisos, o en convertir mi energía cachonda en bolas de energía y cagar sigilítica o en, better, escribir un libro que valga 3.000 euros o bett-er («No te acuerdas») o coño, únete a mí, desconocido (envíame un privado en @ed_nong, twitter) hagamos confianzas y así trabajamos en el ayuno de dopamina, la exploración mística y animista, priorizamos objetivos, recuperamos la música ancestral, violamos con cariño a los éteres opacos de los espacios intermedios, invocamos lenguas de fuego que se activan como blíster en nuestras lenguas, lanzamos nuestro puño y sudamos lo maricones que fuimos de jóvenes, nos miramos en el espejo y vemos lo guapos que somos, asesinamos con los dedos las muertes que me invaden, sacudo con la compulsión mi naturaleza de robot biológico cuyos botones las instituciones, descritas por marxistas ya muertos, tocan con tanta habilidad. Me cago en las esferas de control, me recuerdo, con urgencia, lo esclavo que soy de viejos inputs, botones rojos que poderes absolutos tocan, en el viejo y no tan divertido campo de juego. Estoy harto de perder amigos.

NOTAS

(1) Incluso si es una metáfora la noción de un invasor externo puede ser una buena forma de entender los estados anímicos que nos dañan.

(2) Una cosa buena de los trabajos manuales y de baja calificación es que son casi un gimnasio pagado, cuestión de perspectiva.