África es de ébano

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Gobiernos coloniales caen de un día para otro, azares y leyes del desarrollo industrial capitalista y movimientos invisibles de la historia hace que los negros, educados en Londres lideren a esas mismas tropas coloniales que los Montgomerys y De gaulles usaron como carne de cañón. África es como un elefante, melancólico e inevitable. Es difícil describir algo tan inmenso ¿Cómo explicar a la cobra aplastada por el barril que como un rayo vudú se agita para escapar? Tampoco agoto el tema hablando de la acumulación primitiva, de cómo el principio tribal, más antiguo y mejor establecido, ocupa y parásita esa cáscara semiótica llamada estado.

«Ébano» es un libro de viaje y de observaciones, en él vemos el robo como forma blanda de redistribución, se observa la astucia y flexibilidad del manitas africano, que tiene 100 oficios, el principio absoluto de reciprocidad, el carácter festivo y social de los mercados, el grave problema que es la falta de infraestructuras, las trampas del desarrollo, con las ONG’s teniendo que sobornar a los warlords, el absurdo del elefante soviético, inundando de tanques, sin apenas pilotos, sus estados proxy del continente y cómo la brujería y lo religioso, sigue impregnando la vida negra. Nuevas sectas surgen, algunas esbozando el sueño europeo y cristiano e introduciendo neurosis desconocidas en la mente africana, los tiempos de espera, autobuses atropellados, la acumulación primitiva colonial y postcolonial, el milagro tecnológico del bidón de plástico y el efecto terrible del Ak-47 sobre la vieja estructura de la guerra tribal. Una persona sensible e inteligente, conocedora del continente, como Ryszard Kapuscinski hace un buen mapa y relato de los aromas, luces y colores que se reflejan sobre el ébano.