Aproximación incompleta al problema de estar vivo

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Las ideas nos poseen; el primate humano promedio no elabora ni piensa ideología alguna, al contrario es pensado por ellas, vive en el mundo derivado de las misma y sólo puede aspirar a, en el mejor de los casos, introducir un poco de ruido y de, por tanto, cambio fractal en el sistema. La historia tiene un ritmo geológico y hay un bonito tao en ser humildes y saber que solo podemos cambiar el mundo cabalgando sobre sus olas.

Esto no es sólo importante si aspiras un mundo donde las farmacias vendan LSD puro, o si votarías a un gobierno aliado con totéms animales sino para entender, y aquí estamos acabando con una vieja y aparente contradicción, que una buena manera de vagabundear el Dharma es impactando, disparando al corazón de la bestia. Es verdad que soy un poco hipócrita porque os cuento esto cuando precisamente estoy en proceso de aburguesamiento (estoy dando los pasos para ser profe de instituto) pero llamarlo hipocresía es no entender que llegar al ser primero hay que no-ser. Tu lo llamas incoherencia, yo lo llamo heterogeneidad fundamental.

Sé que como tantas veces me muevo en el terreno de lo abstracto y es por eso que me gustaría concretar y señalar que las semillas de esta nueva y gozosa vida implica pensar más allá de dicotomías, elevando la inteligencia al cubo, cultivar estados ampliados de conciencia, revivir a bestias enterradas, quedar con esa amiga del trabajo que te ha sonreído, llenarte de adornos tribales, leer a los mejores y aprender de ellos, recuperar el símbolo, experimentar cosas nuevas por mor de hacerlo. No sé, ese tipo de cosas, no es el gran cambio de tu vida, yo solo un tipo ambicioso, sencillo y razonablemente satisfecho. Este mismo texto es un ejemplo de algunas de estas tendencias que estoy describiendo aquí, es el parto violento de un nuevo Yole.

Veréis el resurgir poderoso del guerrero, sin miedo a reyes ni nostalgias, que no duda en levantarse de nuevo sin más bandera que sus huevos