Árboles, bicicletas y bases lunares

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A más leo sobre ciertos temas más veo que el cerebro humano promedio tiende a funcionar en base a prejuicios y rígidas categorizaciones, tampoco creo que sea cuestión de culpabilizar, our brain se desarrolló en un contexto evolutivo concreto, fue lo suficientemente exitoso para sobrevivir a tigres dientes de sable y enfermedades del agua contaminada, es normal que en contextos cambiantes y acelerados se enfrente a muchos límites y contradicciones (1).

Uno de estos temas es la contradicción entre decrecimiento y aceleracionismo, como sociedad nos enfrentamos a límites de crecimiento en multitud de ámbitos y nos planteamos, en un escenario de incertidumbre, si tenemos que pisar el acelerador, y así saltar el obstáculo, o frenar de golpe. Sea cual sea la solución, y y no practico ningún tipo de falsa equidistancia, está claro que rara vez la respuesta será un casi monoteísta sistema de ideas que resuelva, como una inferencia vaga y automática, todos nuestros problemas. La vida no funciona así, la misma evolución biológica tiende al caos, al mestizaje, la chapuza y la iteración fractal. Obviar esta realidad y caer en una lucha política y de ideas donde cada uno expresa sus preferencias morales y estéticas (2) me parece contraproducente.

La solución no será por decreto, nadie, ni siquiera los estados, se sentará y dirá: «esto se hará así y asó y asá». Mas bien tendremos millones de actores, de mayor o menor importancia, trabajando con diferentes soluciones, muchas contradictorias entre sí, esto no es necesariamente malo (3). Está claro que diferentes articulaciones tecnológicas nos puede permitir saltar y esquivar límites ecológicas, un caso famoso es cómo la aparición del coche evitó que la superabundancia de caballos llenara de mierda las ciudades, o imagino que ciertas redes blockchain pueden articular novísimas formas de coordinación, mucho más eficientes o por no hablar del obvio caso de los paneles solares, que idealmente nos permitirá capturar la energía no utilizada del sol. Pero estos hechos, que son claro y notorios, no deberían contradecirse con la visión decrecentista, muchas veces la mejor tecnología es simple o incluso mejor, a veces lo mejor es no usar: Tenemos evidencia de que la mejor tecnología de refrigeración de ciudades es la vegetación y el arbolado (4), seguramente una forma de acabar con el paro y repoblar sea incentivar eco-aldeas , reutilizar el abono humano es una buena manera de recuperar la fertilidad de la tierra, el ayuno y el ejercicio físico son el mejor anti-aging que tenemos a mano (5).

Es natural que una gente tienda hacia un tipo de solución y otros a otra, e incluso voy más allá, es normal que ya desde el principio algunos tipos de soluciones me parezcan ineficientes: Por ejemplo el sueño Elon Muskiano de que todo se resuelve con coches eléctricos y paneles solares me parece ingenuo, la paradoja de Jevons opera y la alta tecnología renovable depende a su vez de extracción de recursos finitos. Pero aún sabiendo eso tengo que ser pragmático y agnóstico, en un mundo donde los combustibles fósiles siguen siendo subvencionados, donde los millonarios vuelan en jet privado y donde hay un excesivo consumo de carne y de maquillaje el último de los problemas es que haya coches eléctricos, y no sólo no es un problema sino que idealmente no es contradictorio que exista la solución del coche eléctrico junto al tren, el autobús, la bici y el ordenamiento urbano cercano (lo que algunos conocen como ciudad de los 15 minutos). Incluso si dentro de 50 años tenemos que enfrentarnos a X Æ A-Xii y su malvada flota de robots impulsados por energía solar, pues bien, ya pensaremos entonces en disparar flechas a sus circuitos eléctricos. Pero ahora los enemigos son otros.

Podría llamar a esta postura agnosticismo ecológico, al final es reconocer que nadie tiene una respuesta obvia al gran problema ecológico que hemos provocado, y que necesitamos todas las energías, ideas, inventos y experimentos posibles para, de manera agregada y compuesta, llegar a una solución y evitar el ecocidio.

NOTAS

(1) Desde este punto de vista no es raro entender cosas como Filosofía, ciencia, religión y cultura como construcciones colectivas y transcendentales que permiten superar los obvios límites biológico del average brain.

(2) Digo estéticas porque a un flipado de la exploración espacial, cuyo cerebro está alimentado de todas esas imágenes gloriosas y utópicas, poco efecto le va a hacer un estudio de Nature sobre la imposibilidad de desacoplar el crecimiento energético y el crecimiento económico sobre sus ideas, ya buscará matices, cope, o cualquier otro estudio parcial, para obviar esta realidad.

(3) Parte de la estrategia comercial de Amazon y Google consiste en reconocer la imposibilidad de predecir qué tipo de empresa o inversión va a triunfar y por tanto intentar varias cosas diferentes. Cuando el experimento tiene un bajo coste lo más rentable es intentar varias y diferentes cosas.

(4) Llamarlo tecnología se siente hasta inapropiado; los árboles en la calle no sólo proporcionan frescor sino que ayudan a paliar inundaciones, atraen fauna y biodiversidad, regulan para bien el humor de los vecinos, absorben tóxicos y tienen un obvio valor estético.

(5) No es casualidad que en Silicon Valley funcione tan bien la dieta paleo, el ayuno, lo orgánico, etc. Cuando te orientas a una mentalidad de resultados no es raro descubrir que muchas soluciones son primitivas, básicas y arcaicas. Voy más allá y digo que parte del proceso de modernización es una constante vuelta a referentes del pasado olvidados: Véase el renacimiento, véase el buen salvaje de Rousseau…