CÓMO TERMINAR UN LIBRO ABURRIDO

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Existen varias razones para querer terminar un pelmazo de libro: académicas, profesionales, por pura manía (es mi caso)… Como voraz lector me ha pasado más de una vez, que he comenzado un libro aburrido y me veo atascado con él, apenas puedo leer tres páginas de él al día y mientras pasa el tiempo y no lo termino otros grandes libros languidecen, esperando a que termine con el peñazo actual.

Tengo la solución señores, una forma fácil, cómoda y sencilla de terminar un libro aburrido pero antes de eso, para comprender cómo funciona hace falta una lección simple de psicología de la lectura.

Psicología de la lectura

Cuando leemos operan actitudes y mecanismos de la psique muy parecidos a los de nuestra vida cotidiana. En el caso de la lectura aburrida operan los siguientes: principio de inercia, aversión al dolor, recompensa a corto plazo.

Empecemos por la aversión al dolor. Cogimos un libro con ganas, en mi caso tradition of household spirits: Ancient lore and practices de Claude Lecoteux. Estaba muy emocionado porque apenas sé nada sobre los rituales, costumbres y folklores relacionados con la construcción y pensaba que iba a ser una forma no sólo de sumergirme en la mentalidad antigua sino de extraer interesantes ideas para mi práctica espiritual. Por desgracia el libro es una enumeración, desordenada, de costumbres y rituales escrito en un áspero y anodino lenguaje académico. Apenas puedo leer más de 10 páginas cada vez que me pongo y hay días que ni lo miro porque ya tengo una aversión al aburrimiento aprendida, sé que me va a aburrir y mi cerebro naturalmente se resiste a sumergirse en algo aburrido.

Después tenemos el principio de la inercia, a saber, es más difícil empezar algo que continuarlo, muchas veces me pongo a leer el libro y ya que estoy me leo unas cuantas páginas: 5 a veces, otras 10, y en días buenos capítulos enteros.

La recompensa a corto plazo es el otro principio psicológico que nos interesa a la hora de terminar un libro aburrido. Al ser humano le cuesta motivarse mucho por razones abstractas y lejanas en el tiempo como “si leo este libro seré más disciplinado y más culto en el futuro”. Así no funciona nuestro mindset paleolítico. La dinámica macaca más habitual es querer algo, esforzarse y conseguirlo YA.

Con estos tres operantes psicológicos podemos saltar directamente al truco.

El truco

Cuando un libro es aburrido empieza otro que te resulte más divertido. Esperemos que tengas más suerte esta vez. Pero no dejes de leer el libro aburrido. Yo mismo voy a empezar “Lucifer. Princeps” de Peter Grey, cuyos libros nunca me decepcionan. Pero eso no significa que vaya a abandonar el libro de Claude Lecoteux, cada día, antes de sumergirme con placer en la genealogía que hace Peter Grey del ángel caído leeré unas 10 páginas del libro de Lecoteux. De esta manera operaré contra la aversión al aburrimiento, ya que sabiendo que son 10 páginas que se leen rápido tendré menos problemas, operaré mediante el principio de inercia, ya que muchas veces, cuando ya llevas leídas unas páginas te apetece leerte unas más, porque el libro se ha puesto interesante, y también mediante el principio de recompensa a corto plazo ya que sé que si cumplo con mi cuota de lectura aburrida podré sumergirme en el libro de Peter Grey.

Beneficios colaterales

En una sociedad hiperestimulada, donde se nos bombardean con estímulos basados en nuestros apetitos arcaicos y diseñados por corporaciones que contratan a los mejores hackers de la mente humana usar una emoción primitiva como el aburrimiento para descartar una actividad es ser un borrego. Es no tener control de tus emociones, de tu dieta informativa y de tu voluntad. Cuando no dejas los libros se descubren muchas cosas, libros que acaban siendo una maravillosa, grandes ideas que te habrías perdido de otras formas, tu mente se vuelve aguda, tu disfrute de los libros comunes aumenta, por el simple hecho de la comporación a corto plazo (por ejemplo, Lucifer, Princeps. es más estimulante que el libro de Lecoteux pero menos que twitter, gracias al libro de Lecoteux yo lo disfruto más)… Y es que muchas veces la aversión a lecturas aburridas nos puede sacar de la misma lectura, cuando no cuesta nada echarle 2 páginas al día a cualquier peñazo con el que nos hayamos encontrado.

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