Consideraciones tácticas y generales referentes a mi situación profesional específica.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Trabajar para otro implica insertarse en una estructura productiva de escala, eso tiene ventajas que los bandoleros como yo no observamos a veces: extraemos conocimientos de la praxis laboral, obtenemos un flujo de cash eficiente de un organigrama productivo. Esto, al menos en el régimen actual, va unido a la abulia,esclavitud y límites mismos del trabajo asalariado.

Fiarlo todo a vender productos novedosos, originales y/o de nicho es jugar con una dificultad muy alta, es lo que he estado haciendo este año y no me resulta raro que haya sufrido microcrisis de autoestima financiera. Necesito entender que hay que habitar en un espectro que va desde la autosuficiencia paleo-neolitica, pasando por ser un mercenario del capital y avanzando hacia el ideal del artista autónomo e influyente.

Este necesario espectro no es hijo solo del árido principio de realidad sino que es un fértil terreno donde diferentes campos se abonan mutuamente: la disciplina engrasa la originalidad, irte a un campamento de agricultura ecológica te consigue un empleo, con los ahorros de ese empleo editas ese libro, el fracaso de ese libro te permite conocer a ese chamán, bailais juntos en ese bosque en honor a Pan.

Cómo articular esto en lo concreto ya es otra cuestión, en mi caso veo interesante dedicar un 50 por ciento de mi tiempo a la autosuficiencia, un diez por ciento a la búsqueda de empleo (aunque por otro lado prefiero esperar a la muerte del Covid) y el otro 50 a mis proyectos literarios/artísticos/salvíficos.

Y al final estos proyectos, si eliminamos la ansiedad por la supervivencia, son más sencillos de lo que parecen: hacer cosas que te gustan con pasión y energía, acabará gustándole a alguien por pura probabilidad.

Apéndice: Hábitos atómicos

Los hábitos son los elementos núcleo de una vida digna de ser vivida, la automatización del instinto, la barrera autodeterminada contra impulsos e intereses ajenos. La clave para generar hábitos es, cuando pensemos en metas, algo que hasta las masas esclavizadas hacen, las desfragmentemos en los hábitos necesarios para alcanzarlas. Estos hábitos deben ser puestos a huevo, depender de la fuerza de voluntad es hacer el gilipollas, es más interesante que nos hagamos trampa a nosotros mismos, que nuestro entorno completo favorezca el hábito, que nuestra energía, por muy mínima que sea, trabaje en ese hábito y construya, paso a paso, esa nueva identidad victoriosa.