El esqueleto invisible

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Cuán persistente es la narración, da igual de qué mitológo, antropólogo estructuralista o hacedor de semiosis estemos hablando. A pesar de todos los esfuerzos por transcender o destruir lo sólido y abrazar el cuerpo sin órganos siempre acabamos volviendo a contar historias, una tecnología psíquica y fonadora tan vieja como el lenguaje. Reinos de inteligencias no humanos depredan en esta posibilidad, si quiero coronarse como el rey-anarquista sobre el nuevo Edén debo aprender a forjar esos invisibles huesos. Hay que ser putamente ambicioso, pasar de géneros e imitaciones y coger todas mis potencias y articularlas como una máquina memética. Ni siquiera tengo ganas de explicarme, tengo alergia y ahora pretendía pasarme el hilo dental y hacer un poco de ejercicio.