El estado-nación está a mitad de camino

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Crisis fronteriza con Marruecos, en una cosa los marxistas tenían razón y es que en las contradicciones podemos hallar el núcleo de lo real: La ayuda humanitaria al líder del Frente Polisario hace que la monarquía alaulita relaje su control fronterizo, de repente tenemos una migración abrupta e incontrolable (1). Abascal se frota las manos y deja mensajes cada vez menos sutiles sobre usar la fuerza bruta, la izquierda se siente incómoda y no sabe cómo responder. Éste último hecho es el que me parece más interesante, el por qué la izquierda preferiría que esto no hubiera pasado:

Podemos entender la historia humana como una larga marcha desde el particularismo hacia la integración, ahora se nos olvida, cuando tenemos un estado-nación (España) bastante estable y formado (2) que durante miles de años fuimos tribus, reinos de taifas y condados. Éramos unidades políticas más pequeñas e idiotas, en el sentido griego del término. Guerras, uniones dinásticas y la integración económica y cultural, a ritmo casi geológico, ha sedimentado en una bandera rojo y gualda. Es un logro, un progreso histórico que yo tenga cosas en común con un tipo de Lugo y que mi lanza no atraviese su pecho. La izquierda quiere ir mas allá, y aumentar esta integración al mundo entero, ya sabéis, mas allá de tentaciones rojipardas, está presente el «trabajadores del mundo ¡Uníos!». El problema es que confundamos el programa político y la hoja de ruta con la realidad:

Hay que admitir que en la práctica los trabajadores de España y de Marruecos no están unidos ni por lazos legales y tampoco por lazos culturales, sí hay cierta integración económica y llevamos casi 100 años sin estar en guerra, lo cual no está mal, pero ahora en la práctica no estamos unidos. Es por eso que aplicar la lógica universalista a un escenario que de facto es nacionalista sería el equivalente a querer levantar 100 kg cuando sólo puedes levantar 50; en toda evolución del ser siempre hay una tensión entre transcendencia y regresión, yo mismo estoy preocupado porque no quiero comprar la regresión que rojipardos y fachas jalean y es por eso que hay que entender un principio de filosofía general: Si quieres que algo emerja tienes que satisfacer, a no ser que quieras sufrir demasiadas tensiones, los estratos inferiores, a saber, si quieres ir mas allá del estado-nación debes al mismo tiempo entender y satisfacer las lógicas de éste mismo, lo podemos bajar más a la tierra, se puede (y debe) ser un estado abierto a una integración mayor y más ampliar pero al mismo tiempo defendiendo totalmente, tanto operacional como discursivamente, a tu gente.

Puño de hierro en guante de seda, amics.

NOTAS

(1) Llamarlo invasión es usar una metáfora tramposa propia de la extrema derecha.

(2)Sí, existe el independentismo pero no es una amenaza seria.