El verdadero origen de LUCIFER

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La biblia son libros escritos por mucha gente, en muy diferentes momentos de la historia. En ella aparece una heterogeneidad de ideas, costumbres y prácticas que sólo mediante los argumentos, persuasiones, falacias y ad hocs de toda la teología se ha podido generar una apariencia homogénea y unitaria. En «Lucifer: Princeps» de Peter Grey se ve claro que la biblia tiene mucho de reacción xenófoba, patriarcal y nacionalista contra un sustrato anterior que bebe de la religión de Canaán y de las influencias mesopotámicas, algo que también aparecía en su anterior libro, la diosa roja. Pero esto es sólo un prólogo, jugoso, a la pregunta que te ha traído aquí, el verdadero origen de Lucifer. Pues voy a darte una respuesta corta: el verdadero origen de Lucifer es prejudío y precristiano, está relacionado con la astronomía y no proviene de una sola figura concreta sino que hay varias, destaco a Faetón hijo de Helios y al titán prometeo, que comparten un mismo magma mitológico con Lucifer ¿Cúal? Pues ser un dios que asciende desde el inframundo hasta las estrellas, que trae dones a los hombres como las artes, la brujería y la metalurgia, y que es atacado por los dioses dominantes. Ese es el verdadero origen de Lucifer: rebeldía, dones, descenso al inframundo y ascenso a las estrellas.

En todo ello hay un sustrato chamánico, en los trabajos clásicos de Mircea Eliade aparece eso. El chamán es el eje del mundo, el tronco de un árbol que desciende a los más profundo y asciende a lo más alto, y esta no es una similitud que se le pase desapercibida a Peter Grey en su libro. Pero él va mas allá y rastrea los elementos de la biblia, tanto los canónicos como los apócrifos para ver cómo va surgiendo la figura de Lucifer. En ese rastreo vemos cosas muy curiosas, como que lo que se consideró posteriomente que era un demonio, Azazel, fue en principio el lado silvestre y salvaje de Yahvé, que por ello se le sacrificaba un cordero, que el concepto de pecado original y la identificación de la serpiente con satanás es muy posterior, más fruto de la interpretación teológica que de lo que aparece en el mismo texto, que la biblia está llena de un sustrato previo chamánico y que cualquier interesado en el esoterismo deberá prestar atención a cómo los ángeles, en el libro de Enoc, comparten la brujería y las artes con las mujeres, a cambio de sexo, lo cual tiene implicaciones antipatriarcales al mínimo que uno lo piense.

En fin, al que quiera profundizar en los datos y en los detalles de esto le aconsejo que le eche un vistazo a «Lucifer:Princeps», no es común leer libros tan rigurosos donde una figura tan clave, en todo el esoterismo occidental e incluso yo diría, en nuestro completo mitema como sociedad, sea tratada en tanto detalle.

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