Envidia insana

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Emoción, ya en la etimología podemos observar que es aquél combustible interno que mueve a algo. Desde los coachs hasta los satanistas ya descubrieron el truco del almendruco; la piedra filosofal, el gran secreto alquímico aplicado a la psicología pop: Convierte la mierda en oro. En este sentido podemos entender la envidia como una revelación sobre nuestro presente falta de estatus en un grupo concreto, una señal de alarma de que esto va mal socio, que eres el beta, gamma, delta, epsílon u omega de una específica banda de primates. La envidia no es un hecho sólo sociológico sino seguramente un apriori epistémico de todos los animales sociales:

Los seres humanos nos estamos comparando continuamente, somos unas máquinas de compararnos. Pero no sólo nosotros, los perros y los chimpancés lo hacen también; hasta los pollos tienen un orden de picoteo. Estas comparaciones nos dividen y nos generan malestar y a veces agresividad y conflictos. A los que tienen más o están más arriba en la jerarquía les envidiamos, y a los que tienen menos les despreciamos o sentimos incluso asco. Es muy difícil que los grupos y organizaciones funcionen sin una jerarquía. Incluso en las compañías más igualitarias los investigadores han encontrado jerarquías.

Uno de los mejores blog en castellano es el de Pablo Malo

Me han rechazado muchas veces, no sabéis las de puertas que se me han cerrado. Cuantas veces he visto, como mediocres acciones y actantes eran encumbrados mientras mis poderosas aportaciones, lecturas y trabajos eran dejados de lado. Pero sucede una cosa curiosa, y esto depende de los tipos de personalidad, cuando la envidia se combina con una personalidad humilde (que en mi caso es fruto de una curiosidad epistemológica por los data que recibo de los demás y cierta indefensión aprendida-social) genera un efecto niebla, a saber, uno no sabe, dado los resultados obtenidos, si de verdad uno es tan bueno como cree, ya que los resultados dicen otra cosa. Esto es muy útil para obtener feedback, para evitar los sesgos propio de la autoestima y de la percepción individual a la hora de juzgar los trabajos propios pero también es desmoralizante, aconsejo curtirse en esa batalla.

Al mismo tiempo hay que ser muy consciente cuando estamos cabalgando el tigre de la envidia de los peligros de ser desmontados y devorados. La envidia es un estómago sin fondo, si nos sumergimos en ella podemos extraer poder, combustible con el que producir grandes obras y llevar a cabo increíbles hazañas pero también nos podemos ver atrapados en un montón de esfuerzos a la postre inútiles. Cómo le sucedió a Sísifo. Los dioses lo castigaron con la tarea de llevar una roca hacia una cima, pero siempre, como una broma macabra, cuando estaba a punto de llegar a la cima la roca se deslizaba y Sísifo debía volver a empezar. Pues bien, atento al plot twist, al giro argumental que se va a producir en este capítulo ahora mismo…

Sísifo eres tú

y yo, y todos los seres humanos. Los mitos son una espada de dos filos, son todos mentira, ya que no hay tíos levantando rocas como mongolos, y todos son verdad porque el mito es la pirámide de Maslow, a saber, que cada vez que consigues algo, tus niveles de dopamina descienden y se empiezan a activar con el siguiente deseo:

Solo voy unos peldaños por encima
Lo justo para ver otra montaña
Detrás de la colina
Que todos miráis pensando que es la cima
Te engañan las ganas de estar arriba

No parece tan malo, no, es como una carrera dinámica, como una energía fosforescente que nos empuja en un constante movimiento creativo y destructor:

Pero recordar que esto lo hemos averiguado gracias a un mito, y los mitos siempre mienten y siempre dicen la verdad: Este colorido plus ultra del que estamos hablando, de estas bellas acciones construidas mediante el motor de la gasolina son UN CASTIGO. Hay que escapar del mismo, jugar al juego pero como pasa con todo juego, saber que es juego a pesar de toda la pasión que ponemos en él. ¿Cómo escapamos de este juego? No es fácil pero hay que hackear los mecanismos del deseo y de la consciencia, en vez de simplemente responder a lo que nuestro entorno y a lo que la publicidad nos programa para consumir y perseguir. Para este hackeo se hace necesaria la meditación y descubrir cómo operan los mecanismos de recompensa de nuestro cerebro. Sólo de esta manera sabremos que esto es un juego y jugaremos mejor y es que…

…Homo Ludens es Homo Sapiens, 4ever.

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