Fragmentos de una entrevista a un escritor fracasado

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Paradójico el título ¿No? Que un simple periodista como yo, que está agradecido por poder hacer un reportaje al mes y cobrarlo que llame fracasado a Yole, el misterioso apodo de uno de los escritores más importantes de las últimas décadas. Escritor, iconoclasta, lider y disidente religioso, enemigo político… Un montón de facetas han adornado la vida de este escritor el cual lleva más de 30 años sin dar entrevistas, milagrosamente, cuando daba por hecho que este reportaje no iba a poder contar con sus palabras me encuentro con que su agente ha aceptado mi solicitud.

-Me gustó lo que escribistes cuando el gobierno tecnoracial impuso los test de CI en las escuelas. Yo odiaba esa basura spongiforme pero tú elegistes unas palabras y argumentos muy buenos.

Yole no se corta ni un pelo, aunque me solicita que evite las fotos («Estoy esperando a que el precio de la exclusiva suba y poder extraerles a esos parásitos de los media aún más dinero») me recibe con calidez de amigo. Su casa en la cascada es maravillosa, una de las mejor posicionadas en este región del Alto Mateixo. Me ofrece una barra de mantequilla cargada de cannabis («Sátiva ¿Eh? Que no quiere que te amormes»). Amablemente le digo que no, pero le digo que sí a la raya de rapé, supongo que me sentía violente diciéndole dos veces no al prestigioso y gran Yole. La holograbadora se encendió con una sintonía de Sinthetic Jaigher, la cual desagradó a Yole:

-Esa puta karego, como decís los jóvenes, es la perversión de todo por lo que he luchado a lo largo de mi vida.

Yole se mantiene joven, no sólo en sus invectivas sino en sus camisetas hawaianas y en sus marcas corporales:

E: ¿Qué opinas sobre las últimas disposiciones del gobierno en lo referente a las zonas autónomas?

Y: Puta karego, o mierda como yo decía de joven. Se quieren cargar un experimento social, productivo y, digo sin rubor, ontológico por los putos prejuicios inoculados por la basura corporativa.

E: Estás en contra de la disposición 34.7

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E: ¿Por qué insiste en decir que era un mal escritor? Desde el principio su obra fue reconocida, e incluso algunos consideran que es su pico creativo, considerando que su último trabajo, los trozos de Iachhus beben demasiado de su admirado Roberto Calasso.

Y: Esos algunos pueden comerme los huevos sudaos pero hay cierto interés en tu pregunta. Yo no elegí la escritura. La lectura, el pensamiento y lo artístico fue parte mía desde muy joven, ya desde niño disfrutaba de dar vueltas en la acera e imaginar historias, cuyos materiales provenían del cine reaganista al cual estaba acostumbrado en mi hogar proletario. Y aunque di algunos bandazos, trabajé de camarero y de mozo de almacén for instance, me di cuenta que si quería conectar con todo mi poder debía volver a los orígenes. Mientras que en la lectura y en la escritura yo era very high IQ, como dicen estos zerdos fascistas, en los otros campos de la vida, incluídos ordenar un escritorio, arreglar las tuercas de una máquina de silicona o conocer los detalles del protocolo de ventas de Amazon ahí era mediocre, como máximo. Pero no fue tan fácil, descubrir tu poder y usarlo es muy de relato mítico, de esos arquetipos campbellianos tan criticados por los antropólogos serios baideway. Yo era absoluto experto en la parte creativa, simplemente paseando en mi terraza, mientras mi viril pecho era expuesto a los rayos de sol, era capaz de proyectar sagas enteras. Pero escribir no es sólo proyectar, es escribir, corregir, repasar y atascarte con una escena. Estuve años sin ser escritor porque no fui capaz de enfrentarme a esos aspectos, con el tiempo, cual superpoder mítico descubrí que ya que no podía reprimir mis chispazos creativos los iba a usar como recompensa, y es que aunque los piratas corporativos están adoptando el sistema de recompensa a corto plazo en sus hormigueros siempre mantendré que fui yo, yo puse de moda datshit. Pues bien, para mí frente al trabajo duro, que sólo después de muchos años he llegado a disfrutar, usaba los chispazos creativos como recompensa, de tal forma siempre tenía varias novelas y proyectos danzando y volando, y aunque había uno principal, en el que ponía el foco, cuando éste era finalizado siempre había proyectos bastantes llenos de sugerencia, en los que podía trabajar con eficacia y a los que, gracias al paso del tiempo, podías testar para comprobar si eran buenas ideas o simplemente apertura a la experiencia, la cual es una trampa en la que suelen caer tipos como yo.

Yole siguió hablando, se abrió la camisa lo cual era un indicio de relajación pero me pidió que lo que iba a contar quedara fuera de la grabación. Fueron temas muy jugosos, relacionados con movimientos políticos subyacentes y con novedades ontológicas que, según él, era mejor «que se queden en ese espacio liminal del rumor y del invent, allí, en esa mierda de toro, prosperan tal como sucede con la psilocibina». Salí de ese chalet neo-orgánico, pensando en buckminster fuller y sintiéndome mal por haberme pedido ese kebap hace una hora. Atentos a su percepción, señoritas.

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