I kissed a girl

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Me enfango en los estímulos supernormales como si fuera una sinfonía perversa: Imágenes y sonidos, para los que no estamos cualitativa y cuantitativamente desarrollados impactan en mis sentidos. El cazador-recolector, biónico, está germinando, lento y decidido.

Hay un tipo al que empiezo a tener atravesado, tanto en lo estético como en lo moral pero es más bien una proyección de mis mierdas y sombras, eso no le quita valor ni sustancia épica. Hoy completado la automatrícula para el próximo máster de profesorado, y aunque hoy mi body no estaba en las condiciones de máximo funcionamiento, el ayuno ha sido productivo pero extremo. La música sigue operando, mientras escribo, y pienso en la paja que ayer no me pude hacer; mi mente, ansiosa de distracción estaba golfosa pero no así mi cuerpo que estaba en pleno autodevoramiento santo, entiendo que los monjes, en sus intentos de transcender la carne, se mortificaran vía ayunamientos.

Escribo mierda, no de manera consciente sino más bien porque necesito hacerlo y no soy capaz de imprimirle a este escrito toda la energía, libido e inteligencia que una tarea así requiere, me conformo con lanzar un mensaje en una botella al futuro y que el Yole, del futuro, lo lea con una sonrisa. No es lo óptimo pero estoy contento de tener dedos, células, ser español y comer carne de un animal con menos suerte que yo, aprovecha Yole, que la idea es basar tus dietas en vegetales y reducir el sufrimiento de los hermanos animales.

Feel Good es una compañía, y yo perfectamente entiendo/comprendo en cuantos niveles esa compañía, creada por inteligencias ciegas y subterráneas operan no contra mí, eso sería ingenuo y propio de un mal guión, sino ajenos a mí, yo soy el conejo atropellado, la mata rocíada de herbicida, el gas expulsado de manera conveniente e higiénico. Pero yo, como tantos, soy hijo del caos, entropía agente cuyos deseos no son normales y establecidos: Inteligencias luminosas que aniquilarán a la civilización basada en los fósiles. El sudor recorre mi cuerpo, y al mismo tiempo en una colina de Alabama un campo de cultivo estalla en guerras invisibles, pienso en operaciones esotéricas, en recuperar el chamanismo y hacer tratos con los espíritus de abajo y de arriba, esto es parte de la gran operación, sólo con coches eléctricos no salvamos a la princesa Mononoke; necesitamos golpear al corazón de la bestia, reventar el tumor cartesiano, hijo de más viejas tendencias y demonios, que amenaza con devorar todo lo que es joven y bello.

Planeo campos de marihuana y opio, tabaco chamánico esnifado, que limpia mi sinusitis y me conecta con un aliado potente y ambivalente. Cultivo el arte del cuerpo, estudio al mismo tiempo que me ejercito, que le jodan, por cobardes y feos, a esos opositores de cabeza de patata y codos magullados. Yo tengo a Platón de fondo mientras me cuelgo en mi sexta, por ahora, dominada.