Kublinski, acumulación primitiva y la tabla casi rasa

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A Richard Kublinski, the iceman, uno de los más temibles asesinos a sueldo de la mafia, lo hincharon a hostias desde pequeño.

Su padre, su madre, su padre y su madre entre ellos, su padre al primer hijo (lo mató de un puñetazo). No es descabellado pensar que se hereda genéticamente la impulsividad y la agresividad; el otro hermano de Kublinski, Joseph, acabó muriendo en la cárcel por secuestrar, violar y asesinar a una niña de 12 años. Aquí la cultura y la natura se dieron la mano porque a una sangre espesa y caliente se sumó un entorno violento, condiciones de precariedad, alcohol y un espacio institucional que favorecía el surgimiento de grupos mafiosos y violentos.

Tony Soprano, en uno de los tantos diálogos con la doctora Melfi, le habla sobre cómo él no se diferencia tanto de los capitanes de la industria norteamericana original; entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX los barones ladrones, como son conocidos por la historiografía, llevaron a cabo un proceso de acumulación primitva muy violento y veloz. A pesar de que este diálogo contenga mucha hipocresía y autojustificación, como todo lo que dice Tony Soprano, tiene mucho de razón. Es un patrón común que el nacimiento del capitalismo venga acompañado por procesos violentos de desposesión, destrucción de las propiedades comunales y disparos a quienes quieren sindicarse.

No se puede entender a Kublinski sin un entorno así; aunque la sombra de la psicopatía acecha todo el tiempo cada vez que él reflexiona:

«¿Por qué no siento nada al dejar a un tipo ser devorado por las ratas?»

no se puede entender su carrera criminal sin los buenos resultados del crimen. A su infancia dura, a su impulsiva y violenta natura se suma un proceso conductista de condicionamiento positivo; a más mata más dinero gana. Más respeto. Matando fomenta su orgullo, consigue a su esposa (1) y satisface su instinto moral (2).

Y mas allá de que sea mentira parte de lo que dice (3) estos perfiles extremos funcionan como un microcosmos de no sólo de las cuestiones humanas sino de nuestro entorno social: la ambición, la corrupción de la polícia norteamericana, el orgullo, la mafia como aparato de un capitalismo aventurero, la indiferencia hacia un cadáver que cuelga boca abajo y una educación violenta y fracasada.

Notas

(1) En una versión extrema de lo que hizo mi abuelo Kublinski pudo casrse con su mujer, mucho más guapa que él, porque ella estaba demasiado acojonada para abandonarlo. Aquí no hubo chorreo de bragas a lo Ray Liotta.

(2) Kublinski cuenta que por negocios tuvo contacto con una red de pederastas, le horrorizó tanto el asunto que se tomó la justicia por su mano y acabó con ellos. Es curioso cómo la psicopatía no funciona como una capacidad totalizadora sino que se expresa en diferentes ámbitos; matar por dinero y asesinar a vagabundos sí, tocar niños no fucking way.

(3) Kublinski dice muchas cosas que pueden ser puestas en duda: La existencia de Robert Fronge el asesino de los helados, que mató a Roy Demeo, que acabó con Jimmy Hoffa, que grabó cintas snuff donde muchas de sus víctimas eran devoradas por ratas…

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