La creencia que me impide ser rico

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Entre los muchos condicionantes que los homo biológicus humanus tenemos son las creencias, acaban funcionando como resortes ocultos que nos hacen operar en una dirección concreta. Este mecanismo es útil pero si se nos cuela una creencia limitante y errónea nos puede joder vivos.

Voy a hablar de mi caso, que es el que me interesa si os soy sincero. Muchas veces veo a conocidos, que habiendo trabajado 20 veces más que yo tienen menos pasta. Esto tiene un lado bueno, habla bien de mi austeridad y de mi capacidad de ahorro, me siento orgulloso de ello. A veces se me escapa un «sí yo trabajará lo que él ha trabajado tendría…» pero es estúpido pensar así, precisamente he trabajado menos porque no necesito tanto dinero y para mí el mayor lujo es vivir sin trabajar.

Hasta aquí puede parecer guay pero hay un problema, me atasca en un zona de confort de austeridad humilde, de pereza paleolítica, bajo estatus y mínimo impacto en la que no quiero estar. Necesito creencias nuevas que me permitan conservar la austeridad sin perder la motivación para el logro; uno de los factores es el estatus, soy muy sensible al estatus y aunque ya cada vez ensayo más herramientas para reducir esa necesidad, debido a que puede ser malsana la obsesión por ser el número uno, tampoco soy tonto y me gusta usarlo como combustible motivacional. Otro factor es que soy hedonista y no soy tonto, hay ciertas cosas que me gustaría disfrutar y que implican dinero ¿Por qué no perseguirlas? Después podemos hablar del impacto en el mundo, cualquier business, orientado desde los valores personales, es un servicio a los demás además de que el dinero en sí permite ayudar más a los que yo considero que se lo merecen ¿por qué no ir a por ello?

Cómo implanto una creencia

Está es una buena pregunta sin una única respuesta, esto que estoy haciendo, hablar sobre ello, ayuda, pero no es suficiente. La idea es que comportamientos y hábitos personales, que cristalicen estás creencoas, formen parte de mi vida. En mi caso debo convertir en hábito el deseo de estatus, de placeres y de crear impacto en el mundo sin renunciar a mí felicidad y satisfacción presente, esto no es fácil, y exige una conciencia tántrica, un cabalgar el tigre donde se da un deseo de todo que no se apegue y se agote en el visco lodoso del apego y de lo imperecedero. Es la gran labor espiritual a la que estoy destinado y quiero llevarla a cabo, así será: solidificaré en sigilos implantados mis deseos megalómanos, haré que el poder y la pasta sean síntoma del tipo de persona superior en que me he convertido: en esto último he dado en el clavo, no perseguir todo lo que puedo conseguir me convierte en una persona con menos habilidades artísticas, más compulsivo, débil… de lo que sería en el caso contrario de manejar flush.

Wow, solo por pensar en todo esto y ver cómo se reorientan mis pequeños yoes, mezquinos y se h-armonizan en mi ecosistema psicológico estoy sintiendo un Rush de Dopamina; basta de remordimientos por no haber opositado a profe, yo puedo hacer algo más y mejor, con un mayor impacto.