Los reptilianos no existen, pero son reales

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Un fenómeno marginal, pero que subyace a la cultura postmoderna, son las teorías de la conspiración. Existen en muchas maneras y formas, las causas de las mismas se deben a fenómenos culturales, psicológicos, históricos y, me atrevo a decir, daimónicos (1).

Una de las teorías de la conspiración más divertidas es la de los reptilianos. Según esta nuestras élites políticas, económicas y culturales son en realidad terribles seres extraterrestres con forma reptiloide. Somos esclavos y ganado para una terrible y despiadada casta.

Dejando de lado los orígenes hipersticiosos (2) y daimónicos/esquizofrénicos (3) de esta teoría es claro y meridiano que nuestras élites son humanos. No, deja de estirar del pelo de la reina de Inglaterra, su cara no es una máscara que oculte a un frío reptil.

A un nivel literal la solución es descartarla como otra más de las locuras y rayadas de Internet. Pero si somos menos literales la cosa se pone muy interesante. Existe bastante evidencia sobre cómo nuestro cerebro ha evolucionado sobre varios estratos, algunos han llegado a hablar de un modelo cerebral donde un cerebro reptil, mamífero y un neocortex neoprimate se combinan (4). En todo caso existe un sustrato que compartimos con los reptiles y cualquiera que haya visto como funciona un lagarto y un conejo comprobará varias diferencias entre el orden de los reptiles y el orden de los mamíferos.

En los mamíferos, debido al periódo de lactancia, se establecen lazos, de más o menos duración, entre la madre y las crías. Esto hace que estos últimos tengan predisposición evolutiva al afecto y al vínculo y por eso nuestros queridos perros y gatos llegan a querernos tanto. No pasa así con los reptiles, en muchas especies cuando el huevo se pone se acaba el vínculo entre madre y cría, no siendo raro que la primera devore a la segunda días después. Cuando tu cuidas a una culebra eres simplemente un tipo que pasa por ahí, da igual que le des de comer 8 años, no te lo va a agradecer.

Existe cierta evidencia de cómo tanto ser millonario y poderoso como estar predispuesto a ascender en la escala social exige ciertas habilidades psicopáticas: traicionar a los amigos, aplastar a tus rivales, mentir, defender tus privilegios… en ese sentido nuestras élites son psicológicamente reptiles, la misma estructura piramidal del poder exige despegarse de los apegos mamíferos (ya sabéis, las cursiladas sobre el amor, la amistad y la lealtad) y devorar de manera fría a tus presas. Convertir las 48 leyes del poder en manual de conducta.

Este enfoque metafórico y simbólico va mas allá de la aburrida dicotomía entre «me lo creo, no me lo creo».Es un trabajo pendiente que se puede aplicar al terraplanismo (desconfianza de la ciencia y confianza en lo que uno ve directamente), a la conspiración judía (¿es nuestra élite una tribu ajena a nosotros?), el pizzagate (¿tiende el poder a corromper sexualmente? ¿Somos los pobres presas en el sexo?), el 5g (no controlamos nuestro entorno tecnológico y está invadiendo nuestro cuerpo)….

Apéndice: Los reptilianos no son reales pero existen

Escribo este apéndice un tiempo después, como una forma de recapitular mis ideas. En foros esotéricos aparecen de vez en cuando relatos en primera persona de encuentros con gente extraña, con timbres de voz raros, actitudes extravagantes, ciertos tonos reptiles… Es verdad que podríamos volver a las reflexiones previas y hablar de cómo los discursos y visiones del mundo sirven para explicar tantos los trastornos psiquiátricos previos como los propios, al final las imágenes heredadas dan forma al caos inherente que implica el contacto con el otro. Pero me pregunto por un enfoque más daimónico, en la investigación ufológica hay consenso sobre cómo «los hombres de negro» son otra cara del encuentro con el daimón extra/ultraterrestre, no es imposible, si entendemos que la realidad tiene seres inteligentes y liminares que algunos de ellos tomen la forma que hipersticiosamente, en forma de egregor acumulado por la gente y quizás al revés, como un símbolo del inconsciente colectivo que intoxica la realidad: Es por eso que los reptiles no son extraterrestres literales, pero operan en nuestra realidad espacio-temporal en forma de cuerpo.

Notas al pie

(1) Cuando hablo de daimónico sigo especialmente la estela de Patrick Harpur en «realidad daimónica», donde lo daimónico es un otro constante, intermitente, mutable, numinoso y terrible.

(2) Hiperstición es un interesante concepto según el cual la ficción puede transformar, directamente la realidad. En ese sentido no es extraño que la serie «V» o «Están vivos» de John Carpenter hayan funcionado como abono para el clima cultural conspiranoico.

(3) David Icke, el creador de esta teoría de la conspiración, relata que sufrió una visión que le reveló esta terrible verdad sobre nuestro mundo. Yo me creo que tuviera esa visión.

(4) Esto del cerebro triuno está discutido pero sin duda, que nuestro cerebro evolutivamente está conformado por estratos, está claro.

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