Magia empírica (1)

Tiempo de lectura: 6 minutos

He cogido un sigilo relacionado con la atracción del dinero, su origen es jupiteriano. Le he pedido 150 napos. La petición la he escrito sobre un viejo currículum de mi hermano, al cual le va mejor que a mí, lo similar atrae lo similar.

He hecho el rito al mediodía, es el tiempo propicio, he cantado la letanía, le he rezado a Júpiter, el más grande y el mas poderoso, y le he ofrendado un vaso de vino que hemos compartido, lo elabora un conocido de mi padre, está muy bueno ese vino.

He guardado el sigilo en mi caja del dinero, para que germine.

Esa mañana me di un paseo, la mañana es el momento perfecto para la brujería curativa y mientras volvía de mi paseo (no trabajo por ende no tengo horario) pensé en Animal Man, ese personaje de ficción que es pre y postficcional por medio de la brujería de Grant Morrison (1), visualicé su aspecto y adquirí sus poderes por vía de la decisión, adquirí la aguda vista del águila, lo cual siempre viene bien cuando eres miope, me olvidé del asunto pero mientras volvía noté una agudización de la mirada. No es suficiente pero es prometedor.

Soy un agente kósmico

Seguramente tú también lo seas, la diferencia es que yo me he dado cuenta. En una de las letanía que suelo cantar de manera regular se dice:

(…) me uno con el flujo de la materia que asciende al azoth

(…) me uno con el flujo de la manifestación del azoth en la materia

(…) me uno con el flujo en espiral de la evolución, hacia la profunda perfección.

Suelo darle vueltas a esas palabras, pero hoy he obtenido un insigth especialmente interesante al aplicar esas palabras a mi yo concreto y específico:

Yo me uno con el flujo de la materia que asciende al azoth, eso significa que en mí hay un impulso espiritual, sutilizador y creador de formas. Ni siquiera hace falta irse a la brujería, cada vez que un homo sapiens fabrica algo, produce y ayuda al mantenimiento de una civilización compleja o paga impuestos para que las agencias espaciales puedan enviar satélites, está contribuyendo a todo un eón, un impulso hacia el punto omega (2) que va mucho más allá de nuestras cuitas y manías particulares.

Yo, Yo-Le, formo parte de todo eso y lo llevo mas allá; el sentido de la vida es crear formas cada vez más complejas, orgánicas, sutiles y armoniosas: Imagino naves espaciales conducidas por rayos solares, ceremonias chamánicas con pantalones luminosos hechos de fibra inagotable, Nexus (3) ingerido en honor a Shiva y Shakti.

Yo, Yo-Le, me uno con el flujo de la manifestación del Azoth en la materia en el siguiente y básico sentido, todo mi ser, incluso el más inconsciente y animal, es un complejo e intrincado diseño (4), hecho por una mano prodigiosa y azarosa que va mas allá de nuestro concepto de persona e inteligencia, yo soy fruto de eso, soy una encarnación, un avatar de una inteligencia que va mas allá de mi entendimiento. Abrazo ese misterio.

Yo, Yo-Le, me uno con el flujo en espiral de la evolución, hacia la profunda perfección por la siguiente razón: No le hagamos caso a los budistas, a pesar de sus peligros el deseo es un motor, sutilizado, potenciado y engrasado nos llevará a un punto omega histórico, mis deseos de ser joven, evitar la muerte, multiorgasmar y volar con el poder de mi pura voluntad son proxis de un futuro que puede ser maravilloso, pero

OJO

Aquí debemos saltar a la especulación poderosa y estimulante: si hay un punto omega de perfección, una fusión con el espíritu al final de la historia, no es de extrañar que ese punto final sea capaz de volver al pasado, de rediseñarlo e influenciarlo para garantizar su propia existencia. Aquí hay ciencia-ficción y algo más, tan supersticiosa será nuestra concepción del tiempo para los posthumanos como lo es para nosotros el tiempo cíclico, verdades parciales e incompletas.

Especulo con que hay varios tiempos en acción, que ese punto omega influencia en ellos en el pasado para autogarantizarse su futuro, de esta manera, aunque cueste de imaginar, alcanzamos una síntesis entre el tiempo cíclico y lineal.

Es ambos.

Si entiendo eso debo entender que yo, tal como he nacido, tal como estoy determinado, formo parte del proyecto para llegar al futuro, soy una pieza en el gran esquema, e incluso mis miserias y limitaciones juegan cierto papel. Acepto eso.

Y al mismo tiempo, aunque mi mente es incapaz de verbalizarlo, sé que determinismo y libre albedrío es una oposición fruto de nuestras perspectivas miopes (5) y que la verdad supera a ambos, esto tiene un correlato ético, aceptar lo que soy, lo que la determinación absoluta me ha llevado a ser y jugar con eso con la mayor gracia y jovialidad. Soy creado y creador.

Atavismos en moratalla

Fui con ella al bajo Zahén. Allí hay unas cuevas, muy chulas, con fósiles. Zahén parece una aldea, dejamos el coche y empezamos a andar. No tenía yo el mood para senderismo, estaba aburrido y cansado. Para practicar un poco de narcosis, tal como le explica Siddhartha a Govinda en Siddhartha, hice la partición de consciencia de Gurdjieef (6), no me sirvió de mucho.

Pero conforme avanzaba vi que tenía que conectar espiritualmente con el sitio, que tenía mucho de sagrado, si quería superar mi abulia. Me paré muchas veces, aunque a ella le jodiese, para llevar a cabo meditaciones con los elementos, el agua, el fuego, el viento, la tierra circularon por mis canales, se purificaron, me limpiaron, se sutilizaron, atavizaron y volvieron al entorno. La energía se transforma y el maná crece. Me sentía cada vez mejor, hice pequeñas ofrendas, muy sutiles, de agua y comida, por el camino.

De repente me dice ella, me ha venido a la cabeza la palabra (…), la palabra (…) sonaba absurda, como el típico mantra creado por un niño aburrido pero mi intuición, que 20 minutos antes me había permitido navegar en formas postpareidolicas en los rayos de luz arcoiridiscentes (7), me dijo que tenía que practicar ese mantra. Me encontré un montículo de piedras, uno de esos modernos altares tan populares y cogí la palabra que ella, mi copa de carne, receptiva y atávica, acaba de sintonizar.

Recité el mantra (…), sonaba infantil, no era una palabra que yo hubiera creado nunca pero por ése ser otro me resultaba atractiva, la recité, cada vez más fuerte, más grave y más intensa, al final mi voz adquirió tonos animales y anfibios, como en un cuento de Lovecraft, especulo que sintonicé con los fósiles marinos que allí habitaron tiempo ha.

Esto del senderismo visionario es toda una experiencia, fueron tantas ideas, intuiciones, extraños olor a incienso, inspiraciones y momentos… quizás para el futuro puedo probar con meditación en movimiento, si tengo gente rondándome pero en fin, estoy contento con el asunto.

Notas

(1) Aunque para hablar de magia la gente piensa en los invisibles para mí en Animal Man Grant Morrison ya expresa intuiciones metafísicas, imaginativas y optimistas que son claves para entender la relación entre lo ficcional y lo teúrgico.

(2) Me gusta mucho este concepto del heterodoxo cristiano Teillard de Chardin, Dios está al final de la historia, lo construimos nosotros. Esta idea armoniza una visión Feurbachiana con una visión teológica.

(3) Nexus es el nombre en argot del 2-CB, una droga de diseño, descubierta por Alexander Shulgin, que estimula la eroticidad.

(4) Cada vez entiendo menos la disputa entre creacionistas/partidarios del diseño inteligente y evolucionistas, no me cuesta nada imaginar que detrás de la evolución, tal como la describe el neodarwinismo, haya una inteligencia que sea pre y post humana. Un ejemplo de perspectivas heterogéneas a ese respecto es la obra de Rupert Sheldrake Una nueva ciencia de la vida.

(5) Aquí mi argumento es simple, es imposible no creerse libre, estamos determinados a tomar decisiones y ese tomar decisiones implica una creencia subjetiva e implícita en la libertad, sea esta verdad o mentira. Si a esto le sumamos que necesariamente somos respuestas a estímulos previos veo claro que este debate, tal como lo plantean algunos, es una simplonada.

(6) Este ejercicio de Gurdjieef lo aprendí en «the blood of Saints» de Alan Chapman, él habla muy bien de esta meditación, consiste en elegir un punto aleatorio de nuestro cuerpo y mantener la consciencia ahí mientras que hacemos nuestras cosas. No es un ejercicio fácil.

(7) Ahí redescubrí una verdad que debería ser obvio, los espiritus se suelen manifestar con los elementos disponibles, eligiendo cosas sutiles, flexibles y mutables en las que la manifestación, ya sea vía símbolo o vía capricho, es más sencilla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *