Mis cuitas, la permacultura y el skin in the game

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(,,,) Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo
(…)

Recuerdo esta frase «la honestidad es un ideal que se construye poco a poco». Sé que tiene razón pero no es fácil, los seres humanos enmascaran sus cuitas y problemas con capas de dramas y significado que el simple «¿Qué te pasa?» No siempre soluciona.

20 de Febrero de 2021, sobredimensionados disturbios contra el, de facto, gobierno más progresista de la historia, por parte de una juventud radical entre la extrema izquierda y el nihilismo inconscientemente revolucionario. Esto es un síntoma que este gobierno no está leyendo, la ley de hierro de las oligarquías, que reduce la calidad participativa de los partidas también funciona como una disgenesia en el campo de la inteligencia colectiva; el que sobrevive no siempre es el mejor.

Veo en Facebook a un chica, un año mayor que yo, que es profesora, va a sacar un libro sobre música, una chavala muy agradable. Todo el mundo la felicitaba y le daba me gustas, ni el 10 por ciento de esa gente se leerá el libro pero aún así he sentido el aguijonazo de la envidia, un precio que se paga por ser libre es, al menos en las primeras etapas, no tener estatus y saber tragar con eso, no lo llevo mal del todo. Me la suda bastante los humanos, pero es un factor que no quiero descuidar.

He hablado antes de la honestidad, no digo que no, pero ante juegos emocionalmente absurdos lo mejor es no jugar a ellos, cuando efectivamente eres el centro de gravedad emocional tener que caer en la trampa de la empatía es un error, si X está cabreado y X no tiene razón tiene que ser X el que arregle el asunto, no tú. Lo contrario es perder poder, y por tanto atractivo y alimentar dinámicas de clara toxicidad.

La integración entre ecología y producción

(,,,) hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas
(…)

Lovelock, el famoso biólogo que propuso la teoría Gaia, señala que una posible solución al desastre ecológica es el 50/50, a saber, dejar la mitad de la tierra para la vida salvaje y en el otro lado consagrar la utopía productivista sin miedo. Sin duda es una solución mejor que la puta mierda de desarrollo canceroso actual pero sigue sin convencerme, yo, con mi herencia hegeliana, simpatizo mucho con superar dicotomías entre producción y ecología, tecnología y bosque, panales de abeja y cañones de plasma. Es por eso que simpatizo con la permacultura, a saber, construir sistemas integrados donde casi todos los elementos se apoyen, por ejemplo en vez de matar al lobo entrenar mastines, para que el lobo no se acerque y que estos lobos hagan su función de superdepredadores y generen un efecto cascada beneficioso en todo el medio. Pero claro, recuerdo la advertencia de Nassim Nicholas Taleb sobre el Skin in the game ¿De que me sirve predicar sobre la permacultura si yo mismo no la practico? Es por eso que creo que menos hablar y predicar y más ver como puedo, desde un enfoque semiurbano, empezar a construir una alternativa permacultural donde yo pueda integrar en mi vida la economía y las fuerzas de la naturaleza, aprovechar los obstáculos, y construir una posible alternativa paso a paso. Eso implica romper muchos obstáculos mentales y de costumbre que seguramente vaya narrando en este pseudo-diario que es mi blog.