Ninis, lumpenproletarios y la economía del ocio

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(Éste es un texto de Giovanni Dannato, un miembro de la derecha alternativa cuyo blog, e ideas, me parecen dignos de lectura y consideración. Aquí mi humilde traducción)

Recientemente propuse esto para un estado post-trabajo y post-escasez, una renta básica garantizada y universal, bajo la condición de que renuncien a la mayor parte de la participación en la economía de mercado. Pero también reconozco que las diferencias básicas entre seres humanos deben ser tenidas en cuenta.

La mayor parte de la humanidad necesita roles claros y tareas asignadas por parte de la sociedad para poder funcionar. De este modo casi toda la gente en un contexto de renta básica deberían estar ocupados. Sin embargo, están aquellos con buen intelecto y altos niveles de autonomía personal quienes encanjan mejor en la economía del ocio. Gente que renunciaría al dinero, como los sabios de la antigüedad, y se concentrarían en su trabajo completamente.

De primeras suena como un arreglo social propio de una sociedad alienígena en un episodio de Star Trek con bichos de nariz arrugada y frescas túnicas blancas, pero consideremos el fenómeno, muy común, de la gente altamente educada e infraempleada.

Viven en el sótano de sus padre, o en pequeños apartamentos y se mantienen con trabajos precarios y mal pagados hasta bien entrados los 30. A veces son llamados Ninis, ni estudian ni trabajan, ni se forman, incluso que ellos podrían tener ya varios títulos de educación superior.

Ellos se convierten en precarios porque valoran más su acceso al ocio que las carreras profesionales las cuales son duras de pelar, de todos modos. Sí, aquí podría haber algo de la fábula de la zorra y las uvas pero aún así es verdad, en gran parte, que la sobresaturada competición en los nichos profesionales convierten la experiencia en una trituradora de almas para mayoría excepto para los más ambiciosos.

Parte de esta tortura, a la hora de ser un profesional, consiste en pasar la mayor parte de tu tiempo alrededor de gente ambiciosa, no son tu gente ni tu comunidad. Ellos literalmente te chuparán el alma hasta que te conviertas en una cáscara vacía.

Yo mismo encajo en ese perfil y en muchas ocasiones prefería una vida de privación e incertidumbre, trabajé en los peores trabajos para salir del paso pero al mismo tiempo sabía que podría salirme de ellos en cualquier momento siempre y cuando ahorrase algún dinero y nadie me tuviese cogido por las pelotas. No me tenía que preocupar y eso, descubrí, es uno de los más grandes poderes que hay en la tierra.

El precio a pagar es, por supuesto, que nadie te da ni el más pequeño trozo del pastel en esta vida hasta que ellos no te vean implicado de alguna manera. Ya sea una escarificación ritual en las tierras altas de Papúa Nueva Guinea, recibir una paliza antes de entrar en una banda callejera o un sobrevalorado grado universitario de 4 años, es todo el mismo mecanismo. En algún nivel los Ninis prefieren renunciar a las ganancias a cambio de autonomía.

Personalmente, yo encontré formas de hacer que las horas pasadas trabajando me generasen algún beneficio. Nada me torturaba tanto cómo entregar mi escaso tiempo a hacer a algún otro rico. Incluso entonces, cuando estaba cerca de ser un vagabundo arruinado que colecciona cartones yo estaba escuchando e-books todo el tiempo. Yo me estaba cascando un libro de 1000 páginas cada dos semanas. Me di cuenta en mi época de nini que trabajaba con lumpenproletario que mi psicología y motivación eran muy diferentes a las de ellos, de tal manera que yo era en la práctica un espécimen de otra especie.

Rápidamente aprendí que debía ocultar que estaba escuchando audiolibros e intenté adaptar mi discurso de manera cautelosa o acabaría marginado y tratado como basura mientras durase en ese trabajo. Practiqué este tipo de empleo de «tala y quema» hasta que progresivamente aprendí cómo mantener charlas cotidianas e intranscendentes con incluso el más simple de los normies en su propio lenguaje para así evitar se me tirasen al cuello.

La experiencia me dice que sería muy fácil distinguir entre lumpenproletarios/tipos de clase bajo y porreros con carreras inútiles. La mayor parte de las veces basta con hablar con alguien 30 segundos o menos. Podemos asumir sin miedo que un tipo con los pantalones por las rodillas no va a escribir la próxima gran novela norteamericana. Quién puede hacer ciertas cosas y quién no podría verse en base a varios síntomas y pistas.

Más importante, la renta básica para los outsiders con un CI decente sería poco atractiva para las masas. Estaría hecha a medida para los que valoran la libertad personal a expensas del confort de las criaturas de bajo CI y eso, en sí mismo, repelería a la mayoría de ellos.

Los lumpenproletarios no quieren autonomía, especialmente cuando deben sacrificar la autonomía para conseguirla. Su mentalidad es justo la opuesta del mindset del nini. Vivir bajo el control de sus superiores en la jerarquía social realmente les reconforta, de la misma manera que a un perro le gusta estar en su caseta cada noche.

Muchos de ellos, con los que he trabajado, están realmente orgullosos de trabajar muchas horas, y agusto, en tareas simples ya que la rutina les da un lugar estable en la sociedad, de esta manera sus energías son usadas en algo útil ya que de otra manera estarían viendo la tele, drogándose o cometiendo crímenes menores. No tienen nada mejor que hacer y son felices siempre y cuando sus estómagos estén llenos de calorías vacías y refrescos azucarados.

Los ninis, en cambio, aunque también ven la tele y juegan a la consola, leen libros y surfean por internet, contribuyendo al gran debate online. Viven con un pie en el mercado pero serían los primeros en salir con patas si pudieran. El mercado ya falló en aprovechar sus energías más allá del mínimo básico, incluso con la amenaza terrible de morir de hambre, la vergüenza y convertirse en en incels, de este modo ¿Por qué no canalizar todas las energías de los ninis en una economía del ocio regida por la pasión más que por la demanda?

Es fácil pensar que todo lo que es hecho gratis carece de valor pero ¿Qué coste tendría wikipedia si hubiéramos tenido que pagar todo el trabajo de edición?

La actividad colectiva de los editores, en mayor o menor medida, ha creado, por medio de su iniciativa, un proyecto que habría costado miles de millones de dólares si hubiera sido llevado a cabo por un estado o una corporación. Se sabe, las enciclopedias creadas por las fuerzas del mercado han quedado obsoletas, el mercado del ocio, sin esfuerzo, ha superado lo que los mejores competidores podían ofrecer.

Una economía del ocio, coexistiendo con la economía del mercado ha posibilitado la creación de inmensos recursos públicos, los cuales son creados por lo que la gente hace en su tiempo libre.

Sin embargo, cuando todo el mundo se centra en sus trabajos muchos se convierten, en la práctica, en improductivos para la sociedad, la concentración y la profundidad que puede perseguir una persona en un proyecto se vuelve limitada. Esto mantiene el discurso en un nivel muy superficial y raramente verás el nivel que hay en un libro, eso es una de las razones por la que los periódicos se hunden y la industria del libro se mantiene.

Por supuesto la economía del ocio precisará de algunos inteligentes límites, quizás aquellos que produzcan más, o productos de más calidad, deberán obtener más libertad para perseguir sus pasiones. Muchos sin duda serían gandules de alto CI. Su vida de inactividad podría ser estratégicamente estresada para suministrarles alguna motivación, pero deberíamos recordar que muchos simplemente estarían sirviendo café si ellos fueran forzados a volver al mercado.

La opinión de Yole

Me gusta el texto por el análisis de la psicología del nini, señalar las dificultades del mercado laboral y mostrar los beneficios de la economía del ocio. Eso sí, mitifica mucho la diferencia entre intelectuales y lumpen, más circunstanciales de lo que parece en ocasiones, y considero que las soluciones que propone son a veces rebuscadas y provocarías efectos de segundo grado indeseados. A veces lo más sencillo es una RBU, con mercado y estado del bienestar y dejar que la mezcla de motivación y satisfacción básica de las necesidades opere a su propio ritmo.