No sé lo que es la Navidad

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Acabo de ver el discurso del rey, vaguedades y pullas a su corrupto padre en el año de la pandemia global.

No sé lo que debe ser la navidad.

Al igual que un faraón el hechicero debe tener su propio calendario, una unidad en la multiplicidad de los días y los meses en los que se exprese lo sagrado, simbólico y daimónico. Ya el cristianismo era sincrético, añadirle más sincretismo y entender a Cristo como el sol Invictus y a Papá Noel como una actualización del chamanismo nórdico es complejo. Estamos en ello.

Al igual que el discurso del rey, que es un formalismo vacío y necesario, ritual por el simple placer de ritual, lo mismo pasa con cenar en Nochebuena. Yo no le he pillado mucho el timing, al final del día he visualizado a Papá Noel trayendo prosperidad a mi casa, y he puesto villancicos pero porque la mayor parte del día he estado vagueando, durmiendo, masturbándome y viendo una película entretenida y plana («la conexión de los niños ricos»).

En todo esto de plantear las tradiciones caemos mucho en imitar, recibir; eso tenía más sentido cuando heredabamos tradiciones fijas en contextos monoculturales, en el actual buffet multicultural donde los referentes son globales, eclécticos y polimorfos yo me pregunto más que hay de sensorial y climático en nuestras tradiciones:

Pienso que la navidad, para un sujeto urbano y digitalizado, de manera climática y no contaminada por tradiciones, es frío, recogimiento, hogueras, todo eso induce a la familia, lo doméstico y la convivencia con lo oscuro. Fiesta del pleno invierno, espíritus y dioses de barbas blancas y tempános como sombreros.

Hoy, 24 de Diciembre de 2020, no sé cuánto hay de mí en este drama estacional y renovante. Estoy en un momento oscuro, muy lejos en varios aspectos de lo que considero la vida buena, y varias tendencias oscuras y regresivas me atan a ello: comodidad, pereza, autoengaños y bullshit. Hoy nace, como Cristo y otros seres solares, un nuevo Yole que recibe el regalo por la chimenea y que se dispone a usar el oro del poder, el incienso del espíritu y la mirra de la muerte.