Pensamientos que no puedo agarrar

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Inutilidad en esto que hago, es lo que pienso porque la cosa es, hasta cierto punto, obvia y simple. Escribo para el aplauso ajeno, esa es la energía, tóxica y venenosa, que no me llega. Soy un zombie, tengo mono de likes, monedas, atención y halagos. Mientras no cure la herida original de la que habla Ken Wilber seguiré haciendo el gilipollas.

Seguramente me estoy complicando, al final soy un tipo ocioso comiendo los tallarines que su madre le prepara, he diseñado mi vida en torno a la libertad, o lo que es lo mismo, el placer efímero, el vagabundeo y la indecisión. Tampoco quiero lamentarme, mucho mejor que deslomarte para pagar el chalet o el coche contaminante pero todo eso implica, obvio, ir más allá de los pasos iniciales, imprimir una energía joven y de color octarina que me lleve a la santa metamorfosis.

Hoy he comido tallarines, curiosamente, a estas horas de la tarde ya tengo hambre, pero seguramente sea una señal engañosa, mucha glucosa en sangre después de venir de Euskal Herria, es por eso que un poderoso ayuno me servirá para limpiarme y crear un poco de foco en mi vida