Quiero ser taoísta

Tiempo de lectura: 2 minutos

Yo siempre quise ser taoísta, siempre me atrajo esa naturaleza sencilla, esos sabios callados y amables de astuta mirada, el sonido del arrollo circulando por las cañas de bambú. Hay algo de bucolismo en ello. El taoísmo es una filosofía/religión/cosmovisión china nacida durante la, denominada por Karl Jaspers, era Axial.

Una visita que hice a un lugar de poder

¿Cómo ser acaso taoísta en este mundo de acero, plutonio, petróleo, papeleo y sobreexcitación de la dopamina? Pues no es fácil, a pesar del riesgo de caer en el error ya que «el tao que es nombrado no es el verdadera tao» yo entiendo que el camino del tao incluye estas características:

Elementos necesarios para ser taoísta.

  • Sencillez. En el mundo del desarrollo se nos olvida que multiplicarse es la característica principal de los tumores. Es necesario dar un paso atrás y quedarnos con lo esencial.
  • Desconfianza de la palabra y de los conceptos. Que el mapa nunca es el territorio ya aparece en el tao te king. Y en general es un buen consejo tanto en campos místicos, científicos como personales.
  • Apego a la naturaleza. La naturaleza son millones de años de azar que emerge como inteligencia (1). Apóyate en ella, enfrentarla es jugar en modo difícil.
  • Usar los obstáculos como ventajas. Mientras que en la concepción judeocristiana la lucha, el sufrimiento y la dominación son un designio y condena divina para el taoísmo el obstáculo es cuestión de percepción, esa ola que te golpea si te enfrentas a ella puede conducirte a nuevos sitios si sabes navegarla. Esta concepción flexible aparece en el aikido, el tai- chi y en general en mucha de la estética chino-japonesa.

Dicho esto, podéis ver que es posible acercarse a un enfoque taoísta de la vida, sí, hay que eliminar viejos prejuicios, y transformar viejas maneras de ser pero merece la pena. Apuntaros al juego, robar las armas del adversario, ser astutos, que ellos mismas se disparen a las sombras que como zorros proyectamos.

Notas

(1) Esto claro si aceptamos una concepción materialista del universo, ya que si entendemos, como cada vez más científicos, que la conciencia es la materia prima del universo, entonces todo cambia.