Rayos filtrados por esferas planetarias

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1.

Hechizos hechos por un novato pero efectivos, que como un efecto dominó sutil me mejoran el día. No sé si es la suerte del principiante o es que hay sustancia volitiva en tratar a los planetas como espíritus. No solo llevo un día de puta madre, y me he comprado un amuleto, sino que las ideas, más de las que quiero compartir aquí, fluyen.

He estado meditando, siendo capaz incluso de entender que la irritante sensación «mosca sobre el brazo» es un fenómeno vacuo propio de la percepción original, como todo lo demás. Incluso he sabido trabajar la distracción y cuando no aguantaba más la postura maestra he navegado está distracción y cambiado de postura y de foco fundamental como si de una sesión de yoga espontánea se tratase. También me gusta meditar más con los ojos abiertos y mirando al horizonte, no sólo noto que es beneficioso para el ojo moderno, estresado por las pantallas sino que la percepción externa me distrae menos que la imaginería loca de alguien como yo, con un elemento aire muy cargado.

2.

Es verdad que está mañana le he dado mucha caña a Twitter, he tenido un pseudo viral (guay 56 favs) y como efecto lateral se me ha llenado de fachas. Me gusta que Twitter sea un lugar de paz, un club de caballeros pero la popularidad tiene un precio así que abrazaré la guerra con jovialidad. Lo bueno de esta guerra es que me ha quitado las ganas de entrar y bien me viene porque necesitaba un detox.

Lo que la gente no entiende de mi tuit es que es descriptivo, los profundos cambios sociales son paradójicos e impredecibles, lo que podríamos llamar mercado sexual feminista, que es básicamente que a la muer no se le puede forzar, en manera alguna al matrimonio, obliga al hombre, en este escenario se hipercompetición hipergámica, a abandonar sus modos neolíticos y retomar la vía del guerrero, tanto en lo físico como en lo psíquico. En la práctica se establecen castas de triunfadores/ganadores en este juego dulcificado en el que la victoria ya no es la navaja en el cuello sino la cara dura y el six-pack. No son procesos obvios, y hay muchos trade offs pero la tendencia general (sustituir la dañina violencia por la automejora constante[1]) es prometedora tanto en lo individual como en lo colectivo.

NOTAS

[1] Un proceso similar defiende Schopenhauer en su crítica de la costumbre del duelo de honor.