Renta básica universal y verde

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Existe un riesgo de que cualquier intento de transición ecológica, cuando hecho desde una posición elitista, aliene a su público objetivo (las clases populares) y conduzca a nostalgias fascistas que aunque suicidas en el medio y largo plazo pueden ser muy efectivas en el corto, alimentando la nostalgia y deseo de piscina privada, kilos de carne y un SUV para la tonta del culo de tu mujer. Aquí las fuerzas que defendemos la tierra nos enfrentamos no sólo a intereses creados y dinámicas culturales sino a Bugs depredadores fruto de nuestra naturaleza; es por eso que debemos ser sutiles, inteligentes y efectivos. De nada sirven los impuestos pigouvianos, por muy efectivos que sean a la hora de reducir la contaminación y el derroche, si lo que el pueblo percibe es que la gasolina le cuesta más dinero y que los ministros del PSOE cobran un montón. No importa que sea una percepción inexacta, alimentada por los medios rivales (lo cual no excusa el lloriqueo, en política hay que esperar ese tipo de ataques) sino que lo que importa es que es una percepción muy efectiva que conduce a Hungría, Trump, chalecos amarillos y Polonia quemando carbón. Debe haber una traducción directa entre castigar las conductas contaminadores, que son en sí un ejemplo de free-riders actuando en un escenario de tragedia de los comunes, y el bienestar de las clases populares. De ahí la importancia, junto a otras tantas medidas, de una renta básica universal y verde:

Cada adjetivo es importante: básica (satisface el ideal socialista y republicano de a cada cual según su necesidad) universal (es más fácil agregar mayorías si la medida se aplica a todo el mundo) y verde (porque se pagará mediante impuestos al carbono, a la huella ecológica y a la destrucción ecológica). Esta es una medida muy ambiciosa y seguramente debería aplicarse de manera progresiva, a lo largo de muchos años, para darle tiempo a las diferentes industrias a adaptarse (puedo imaginar que el impuesto pigouviano empiece de manera progresiva y por tanto sea una renta pequeñita la recibida y que año a año vaya subiendo). Lo que ahora mismo llamamos mercado está lleno de costes ocultos que como mínimo hay que sacar a la luz; la transición ecológica es demasiado importante para que solo la hagamos los socialistas, necesitamos a todo el espectro político, con todas sus contradicciones un Elon Musk es muy necesario tanto en lo práctico como en lo político. Ésta forma de mercado verde transformaría un montón de incentivos, no se puede entender la deslocalización, desindustrialización, el consumo excesivo de carne, la obsolescencia programada, la masificación turística, la agricultura extractivista y demás males sin estos costes ocultos que benefician a unos y perjudican a la mayoría. Cada mes llegará un ingreso, a cada español, de X euros, en concepto de ingresos pagados por las industrias contaminantes, esto no sólo generará una mayoría que defiende lo verde sino que permitirá, una vez cambiadas las reglas del mercado, un florecimiento de nuevos sectores que ahora mismo están derrotados por las injustas ventajas de los free-riders: reparación de electrodomésticos, agricultura ecológica, bicicletas, turismo de bajo impacto, slow fashion, ganadería regenerativa… La imaginación es el límite.