Soy un mono que habla

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Estoy releyendo «Apofenia» de Peter Carrillo, las constantes descripciones de física teórica me revelan cuan poco sé y cuan poco puedo saber. Somos monos bípedos, el baño de humildad epistemológica nos salva del pecado de la hybris.

Aún así, como respirar y generar procesos moleculares, no puedo evitar seguir formulando mapas de realidad, predicciones, construcciones. Y también noto que conforme pasa los años me vuelvo más intolerante a nuevas, y aparentemente absurdas, ideas. Todo lo que he leído y sé se sedimenta en mi cerebro. No quiero ser el típico pollavieja dogmático, seguiré practicando la higiene escéptica, leyendo y escuchando al diferente, navegar la tribu y el apego junto a la curiosidad y el morbo me permitirá oscilar entre la necesaria ortodoxia-heterodoxia.

Soy un mono que habla pero también un holón necesario en la constitución compleja, tras temporal y contradictoria del gran espíritu. Relatos útiles y empoderantes,de falsabilidad difícil.

Exploraciones salvajes pueden funcionar como aceleradores epistémicos, aprovechar la inteligencia colectiva y entender sus errores y sesgos no como un bug sino como un feature. Estás exploraciones salvajes pueden ser viejos grimoruos digitalizados, experimentaciones sexuales, bailes al son de los himnos órficos, ofrendas a los muertos y técnicas arcaicas del éxtasis. La exploración exterior debe combinarse con la interior, el brujo es un rebelde de la física.