Strange Angel, serie.

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Que la magia es el arte y la ciencia de causar resultados conforme a la voluntad no es sólo la definición thelemica de magia sino que es el spoiler simbólico de Strange angel, la serie.

Y es que no es fácil hacer una serie sobre las hiperreales aventuras científicas y mágicas del outsider Jack Parsons, hay un equilibrio entre ser fiel a la historia y que uno quiera seguir viendo capítulo tras capítulo. En eso cumple, es una serie que apetece ver, que entretiene y que por desgracia queda cancelada en su segunda temporada con un final que, para los que conocemos la historia real nos deja con la miel en la punta superior del labio.

La pop-ización de las cosas, la reducción al minimo común denominador, para que las masas embrutecidas por la rueda trabajo-consumo puedan ser capaces de disfrutar del producto mediático, hace que la manipulación de la historia se convierta en una obligación, el Jack Parsons real hablaba así:

“Freedom like charity, begins at home. No man is worthy to fight in the cause of freedom unless he has conquered his internal masters. He must learn control and discipline over the disastrous passions that would lead him to folly and ruin. He must conquer inordinate vanity and anger, self-deception, fear, and inhibition.”

«la libertad, como la caridad, empieza en casa. Ningún hombre vale para luchar por la libertad a no ser que haya conquistado sus jefes internos. Él debe aprender control y disciplinas sobre las desastrosas pasiones que lo conducirían a la locura y la ruina. Él debe conquistar la vanidad y la rabia, el autoengaño, el miedo y la inhibición.»

En la serie no aparece ese disciplinado asceta, que domina el laboratorio interno y externo, sino que la sensación que me da todo el tiempo es que es la historia de un científico mañoso, con gustos y visiones raras y que acaba follando mucho y muy diferente (by the way, la cuñada es un pibón, sólo por verla merece la pena la serie).

Pero no es una serie que pasará a la historia, le ha faltado ambición y deseo de universalidad, porque las grandes obras artísticas funcionan como hologramas, donde lo particular se convierte en un token donde se pueden leer las grandes tendencias arquetípicas de lo humano, aquí no sucede eso.

Aquí te están contando la historia de una gente rara y curiosa, de gente dogmática, de los problemas que uno tiene cuando es diferente y ya está. Echo en falta otro enfoque más valiente, haber representado argumental y visualmente los conflictos y dialécticas de la imaginación y lo real, de la voluntad y el apetito, del vicio y la virtud; polos opuestos que son clave en thelema y que mas allá de la fracasada religión del complicado Crowley son conflictos que laten con universalidad, en el corazón de cada ser humano.

Y es que Jack Parsons en sí es uno de los hilos rojos de los que podemos tirar, forma parte de un mitema luciferino en el que la rebeldía, la ascensión, el cuerpo, la transgresión y el castigo se entroncan en una constante narrativa que se transforma y varía constantemente, y eso es lo que ha faltado para la genialidad en Strange Angel, la serie.

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