Un adicto al sexo está pensando sobre el sindicato de manteros

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Os voy a contar lo que le pasa a un amigo mío, tengo que mantenerlo en el anonimato pero al mismo tiempo, el tipo, el colega, quiere que cuente su historia así que deberé ser sutil e insinuante, como una cobra cargada de veneno. Este amigo es muy de izquierdas, y tiene coco, aunque un coco agudo también dispersivo y locuaz, hay que saber valorar ese tipo de coco. Pues me viene el tipo, el colega, con la siguiente vaina:

-Acho, no paro de escuchar a putos clasemedianos de mierda, que tienen la ideología del esclavo incrustada en el cerebro no, que eso es demasiado complejo, sapiens y transcendental, no tío, en el cerebelo, eso que también tienen los malditos reptiles, bueno, al grano que me pierdo, que hay gente indignada porque los manteros tengan sindicato, al parecer los sindicatos, que de todos modos están en la mierda, sólo son de gente respetables que después de años de decir «sí patrón» y asentir pueden con su jubilación pagarse un crucero altamente dominante donde mirar de reojos a las camareras ¡Memeces!

-Tranquilo colega- le dije con un zumo de apio y tomate en la mano.

-No es para tranquilizarse, y más tú que piensas como yo, la cuestión cardinal en lo político son las alianzas, que no te engañen con simplificaciones hobbesianas, el que domina no es el más fuerte, porque de lo contrario dominarían los mejores soldados y no cascarrabias como Putin, Biden, Amancio Ortega o el calvo de mi antiguo jefe.

-Imagino- Le respondí yo.

-Eso es tío, la cuestión son las alianzas, los putos viejos tienen acumulado el capital simbólico y relacional suficiente para convencer a otros de que maten y peguen porrazos por ellos, simplemente su ficción es más fuerte que la de los demás y por eso me toca los huevos que clasemedieros de los cojones, que agonizan en malpagadas empresas de trabajo temporal aún se pongan chulitos con gente con cojones para saltar una valla afilada, cruzar el mar, arriesgando la muerte, y aún en la precariedad asociarse. Son perros, esclavos de sus amos, merecen todo lo que les pase.

-Ya tío, pero con todo lo alienada que está esa gente que tú dices también son necesarios en cualquier transformación social de alto calado.

-Sí- Me respondió el tipo, el colega – pero eso no le quita jugo a que me queje y me cague en sus muertos.

-Yo no me cago en sus muertos, los invoco para que se les aparezca, a los putos normies, en la noche- le respondí con una sonrisa.

-Así sea- Carcajeó el tipo, el colega.

-Sea.

Me terminé el zumo de apio y tomate, la pena es que no estaba lo suficientemente fresco, de lo contrario me hubiera resultado no sólo una opción saludable sino apetitosa. Llegué a mi casa, una luz nubosa, propia de un Abril lluvioso, impregnaba mi habitación de post-adolescente. Medité durante 20 minutos, buscando la clara luz de la consciencia y más tarde hice dominadas mientras de fondo Rutger Bregmann y Yuval Noah Harari debatían sobre el futuro de la humanidad. Ese día hice ayuno intermitente, me tuve que resistir a los spaghettis que mi madre había preparado por lo que recibí con alegría la llamada del tipo, del colega:

-Acho- su discurso empezó como un torrente, sin prolegómenos ni discurso- No sé si sabes que ahora estoy estudiando un máster pues mira, da la casualidad que he coincidido en el máster con una chavalita que conozco de hace muchos años. Ya sabes como soy tío, yo intento contenerme pero soy un sátiro. Nunca hemos tenido nada porque siempre ha habido otras pollas interponiéndose pero mira, hemos estado yendo junto a clases, haciendo deberes y ha pasado lo que tenía que pasar, jajaja, fuimos a su piso, a seguir bebiendo un poco más y mi mano, que es sutil y golfa, no paraba de buscar y de buscar, un roce por aquí, otro por allá y cuando me he querido dar cuenta le estaba comiendo la boca, lo bueno es que la tía es directa y le gusta el rabo, así me he ahorrado el mantequilloso proceso de sutilizar, engrasar, lamer y todo eso, que está rico y es muy necesario para cultivar pasiones beneficiosas como la paciencia y la anticipación pero mira, yo estaba como el demonio encarnado, si llego a tener 2 pollas se las meto las dos a la vez, se ha corrido como una mona de color púrpura y yo he gritado como un chotico cerca del matadero.

-Hombre, pues bien- le respondí un poco aturdido- pero contrólate un poco que el sexo, la kundalini, es una energía demasiado poderosa para dejarla totalmente suelta.

-Ya- me dijo.

-El ya más falso de la historia- Concluí.