Yo pensaba que tú cuerpo, oh oh, era un laberinto sin salidas, ah ah

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Muchas de las críticas de mis compañeros de carrera a profesores y catedráticos son sumamente injustas, puro sesgo de confirmación basado en recalcar esos aspectos que el profesor ignora y no equilibrándolo con las cosas que sabe: a pesar de todo el nepotismo, corrupción e incompetencia universitaria un cátedro siempre acumula conocimientos aunque sea por pura osmosis.

Os preguntaréis porque pienso en esto, es porque he buscado mi blog en Google, sigo sin popular, y me ha salido el nombre del profesor José Luis Villacañas, al cual considero solvente y del cual he oído más críticas de las que me gustaría. Pero en realidad este tema no me quita demasiado el sueño, parte de la ambición juvenil implica un sesgo de autoestima desmedido, así la mentira funciona como combustible para la acción. En realidad escribo para evitar entrar de nuevo a Twitter, llevo desde ayer al mediodía sin entrar y me gustaría no entrar hoy en todo el día. Escribir aquí, además de útil en términos de SEO (el trabajo de un blog es que algún despistado caiga buscando cosas en Google [1]) me permite descargar cierta compulsividad cognitiva, ese constante pensar, expresar y decir. Sujetos con mis aficiones y formación necesitamos hacerlo.

En realidad la gran cuestión que recorre mi cabeza estos días es cómo escribir algo que impacte en el mundo de verdad, es una dialéctica confusa en la que tengo que articular mi conocimiento de cómo se movilizan las pasiones humanas a la hora de leer y la calidad y solidez del material propio: toda gran idea implica un transcender, un no imitar las moditas, tendencias y reflejos mecánicos humanos: requiere una valentía fundamental.

Qué voy a escribir en específico y en concreto

Mi cabeza navega entre las posibilidades de lo ficcional y de lo real, es mi gran obsesión desde hace más de 10 años. La mayoría de escritores eligen uno de los dos aspectos o cuando los mezclan lo hacen de una manera vaga y juguetona, yo quiero hacerlo de un modo radical y por eso fantaseo con manuales de How to donde aparezco yo destruyendo a un brujo corporativo, relatos de fantasía donde alguien escribe una guía de cómo escribir mejor, erotismos llenos de mentiras cargados de verdades y demás. La vida es demasiado corta para elegir y el ecosistema humano es demasiado propicio para no hacer cópulas creativas no vistas antes, siempre vuelvo a conclusiones parecidas: mi trabajo es llevar a cabo un alquimia psíquica donde mis bloqueos, límites y vicios me sirvan a mí, poderosas gárgolas conjuradas por mi santa voluntad: que lo inferior sirva a lo superior es la obra de Dios, que lo superior se derrame en lo inferior es la obra del Diablo [2]. Ambas son absolutamente inevitables y necesarias

Notas a pie de blog

[1] Especulo con que en términos de SEO escribir lo que te salga de los cojones te posiciona automáticamente en microbúsquedas de océano azul, o sea en términos mínimamente buscados pero sin competencia apenas y en un público automáticamente afín.

[2] En los esquemas metafísicos neoplatónicos hay bucle constante de lo múltiple ascendiendo a lo uno y de lo uno desperdigandose en lo múltiple, es en ese sentido que la rebelión luciferina, donde lo de arriba desciende para copular con las hijas de los hombres y para recibir dones, se puede entender cómo la concreción mítica de un momentum metafísico.