YUNG BEEF DIENTES

Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Habéis visto los dientes de Yung Beef? Una costra amarilla y deformada, en la que se intuye mala alimentación y un excesivo consumo de drogas. La primera vez que ves esos dientes sientes desagrado, como con su música.

La primera vez que escuché el elemento «Yung beef música» sentí lo mismo que la primera vez que vi el elemento «yung beef dientes». Desagrado. Un tío berreando, incomprensible, diciendo gilipolleces. Supongo que musité alguna crítica al aborregado gusto musical de la escoria trapera.

Ahora me encanta escuchar a Yung Beef, ya me he acostumbrado. Supongo que empecé con una canción, recuerdo que al principio sólo me gustaban «beef boy» y «yes, i indeed». Son canciones con unos beats muy duros y ahí saca fernandito su mejor flow. Supongo que me acostumbré a su voz, acostumbrarse, acostumbrarse, acostumbrarse…. hay algo en esa palabra que es la clave. Un enfoque muy bueno está en este video de Jaime Altozano. Pero quizás no es necesario quedarse ahí, lo que llamamos géneros musicales son formas humanas de procesar el sonido para que sea agradable, divertido y estimulante. Pero la percepción y disfrute de la música no surge de la nada, exige una inmersión y un entrenamiento, y es por eso que la música tiende a estar fijada en ciertos grupos culturales, sociales y/o juveniles. Es por eso que te juntabas con tus amigos jeviatas y acababas escuchando jevi metal. No sólo por quedar bien con ellos sino porque tu oído se acostumbraba. Aún recuerdo cuando era jovencito, no tendría ni 15 años y fui a casa de mi amigo Iván, tanto él como su hermano mayor, Dani, eran frikazos, lo cual para la época implicaba cómics, metal, rol y películas de los monthy python. Recuerdo que llegue y ahí estaba Dani, escuchando Slipknot y me pareció una locura, como alguien podía disfrutar de esos chillidos y de ese sonido estruendoso.

Años después me veo escuchando a Slipknot y a Yung Beef con agrado, porque he permitido que mi cerebro se acostumbre, en un lento proceso de osmosis y sedimentación, tal como en los dientes de Yung Beef que por cierto se los ha arreglado el colega.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *